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Siendo el Maestro de Tu Vida Continuación

Por Stephen Thomson

“De acuerdo con los Sufi, el propósito del hombre en la tierra es hacer de Dios una realidad, darle expresión en el plano físico a lo que es potencial, pero que aún no se ha manifestado.”
Pir Vilayat Inayat Khan

En la edición del mes pasado hablé sobre nuestro deseo central de convertirnos en los Maestros de nuestras propias vidas. Debido a una respuesta significativa por correo electrónico hacia el artículo, sentí que aún quedaba algo más por decir sobre este tema. Este mes, retomaremos desde donde nos quedamos en la edición de Febrero y hablaremos sobre algunos de los otros pasos que podemos tomar en el camino para convertirnos en los Maestros de nuestras vidas.

El tener una experiencia de Dios de primera mano, única para nosotros y para nuestro camino, requiere de un proceso continuo para crear nuestro propio credo personal. Una forma de hacerlo es pensar en el camino espiritual como si tuviéramos dos puntas. Una de ellas nos pide que invirtamos tiempo y por lo tanto energía para desaprender todo lo que hemos aprendido. Las creencias que nos enseñaron cuando éramos niños, y la interpretación que hemos hecho durante el camino. Las leyes que hemos creado en nosotros a través de nuestras investigaciones personales de la vida y de quienes nos estamos convirtiendo. En la segunda punta se construye una nueva casa espiritual metafóricamente hablando, la cual habitaremos por el resto de nuestra encarnación. Aquí es donde creamos una versión nueva y actualizada de nuestro credo, basado en nuestro crecimiento y en cómo nuestra conciencia se ha expandido. La constante danza entre quienes éramos y en quienes nos estamos convirtiendo es un vestíbulo en el viaje. Como en todas las facetas de la vida, estamos constantemente en construcción, destruyendo y re-construyendo energía. Es el flujo y reflujo creativo del Universo. Esto se convierte en la base de nuestro credo.

Es a través de lo que llamamos “ser” (self) que crecemos para conocer, entender y finalmente experimentar el amor Divino. Lógicamente, el mejor lugar para ser y comenzar y continuar nuestra búsqueda es dentro de nosotros mismos. Estar dispuestos a adentrarnos es el camino de los Místicos, un camino para conocerte a ti mismo como un paso precedente para conocer a Dios. Y a lo largo del camino, los pasos hacia la auto-realización nos serán mostrados. Realmente no existe nada nuevo en el Universo, así que conoceremos el mapa hacia nuestro éxito, si es que estamos dispuestos a buscar. El camino está dentro de nosotros y necesitamos comenzar y continuar nuestra búsqueda desde allí. Y a lo largo del camino, las señales aparecerán y la dirección se irá haciendo cada vez más clara.

Aquí hay algunos puntos adicionales a considerar.

 

Dios – Quien Sea y Lo que Sea que Podamos Concebir

Este es el verdadero punto de partida de nuestro viaje. Se trata de desaprender todo lo que nos han enseñado y entonces comenzar a definir a Dios desde nuestros corazones. Al dar este paso comenzamos a vivir una vida espiritual rica y de primera mano, sin estar más dentro de los reinos de lo abstracto y lo intelectual. Sri Ramakrishna le preguntó una vez a un Devoto si Dios tenía o no forma. El Devoto respondió que las dos cosas a la vez, a lo cual Ramakrishna contestó que era correcto. Esta frase simple es una afirmación clara de la libertad que heredamos cuando entramos en el camino espiritual. Cada uno de nosotros somos libres de declarar en nuestros corazones y mentes quién o qué es Dios en cualquier forma que nos haga sentido. Es personal. Nuestra relación y el cómo concebimos a Dios va más allá de sugerencias, limitaciones o expectativas de alguien más. Incluso podemos decir que definir a Dios es el camino. Libres de dogmas, solos con nuestras prácticas, entramos en esta relación de una manera que soporta nuestro viaje y nuestras necesidades. No hay caminos correctos o equivocados. Cada uno está diseñado exclusivamente para nuestro viaje y nuestra alma. ¿No te hace sentido entonces que pongamos a trabajar nuestra conciencia y que desaprendamos todo lo que nos ha enseñado alguien para crear nuestro propio credo de vida y de Dios? Pero normalmente no damos este paso de una forma conciente. Lleva tiempo desaprender todo lo que nos enseñaron. Mientras tanto, podemos encontrarnos en una batalla emocional, tratando de entender quién es Dios para nosotros. Dar este paso y declarar quién es el Dios de nuestro corazón resulta ser el elemento más liberador y activador del viaje espiritual. Y una vez que formulamos nuestra creencia, inmediatamente crecerá y se expandirá. El conocimiento de Dios de primera mano solamente puede convertirse en una experiencia interna. No está fuera de nosotros.

 

Nuestro Viaje Espiritual

Uno de los mayores obstáculos a lo largo del camino es la idea de que finalmente vamos a “lograrlo”. Hay una pequeña parte en nuestra mente y nuestro corazón que mantiene la esperanza y la creencia de que alguna combinación mágica va a ocurrir en nosotros y que vamos a dar por terminado nuestro crecimiento y progreso espiritual. Este es un tema muy importante a examinar en nuestras conciencias. Una fuente de este patrón de expectativas es la forma en que hemos sido educados. Un cuerpo de conocimiento es estudiado, un examen es aprobado y hemos completado el curso. Y en algún sentido esto también aplica en nuestro viaje espiritual. En donde difieren las dos partes es en la idea de la finalización y el examen. En el bachillerato podemos tomar un examen de álgebra y nunca más volver a pensar en los términos de las ecuaciones matemáticas que aprendimos. Pero, en el sendero espiritual, pasar un examen significa el despliegue de otra parte de nuestro camino, con más información por asimilar y otro examen avecinándose en algún momento en el futuro. Una manera mucho menos estresante de entrar en el viaje espiritual es dejar a un lado la idea de terminar nuestro crecimiento, en ésta y tal vez muchas otras vidas por venir. En lugar de esto, si podemos quedarnos con la idea de que el camino espiritual es un proceso que nunca termina de desplegarse en la vida, entonces creceremos y nos convertiremos en la persona a la que aspiramos ser con mucha más facilidad y menos estrés. Adoptar una actitud mental que incluya un sentido de que nuestro camino comienza con nuestra primera respiración y termina con la última, te dará libertad. Nos priva de la montaña rusa de expectativas basadas en altas y bajas emocionales que llegan con la necesidad de sentir que algo está completo. Nuestra verdad reside en saber que la vida no es una serie de eventos no relacionados. Existe sólo un camino. Todo en nuestras vidas es una continuación de nuestro camino de despliegue espiritual.

 

Meditación

¿Alguna vez te has preguntado por qué se ha escrito tanto sobre meditación? La respuesta es, porque la meditación es la práctica más importante que podemos tomar en nuestra búsqueda por el conocimiento superior. Es una de las actividades más difíciles y demandantes en las que podemos participar como personas espirituales, ya que requiere que estemos solos con nosotros mismos y nuestros pensamientos. Tenemos que ser muy valientes para seguir buscando muy en el fondo de nosotros mismos y preguntando quiénes somos y finalmente darle la bienvenida a Dios dentro de nosotros. La meditación nos lleva a un lugar de auto-comprensión que no se puede lograr de ninguna otra manera. La base del despliegue de nuestro camino espiritual está contenida en la naturaleza de quienes somos y depende de que descubramos nuestros dones. Con el auto-conocimiento, podemos seguir adelante con certeza. Sin embargo, es una contradicción estar viviendo en una época en la que existe más distracción que en ninguna otra de la que se tenga registro en la historia. El esfuerzo continuo de estar presentes en nuestras vidas y abrir el espacio para que Dios entre es de lo más retador. Cada vez más, podemos encontrarnos con todo tipo de razones para hacer todo menos participar en esta simple actividad, la cual puede darnos el conocimiento de Dios de primera mano. (No puedo resistir hacer referencia a mi libro, The Secret Key, en el cual hablo a fondo sobre meditación. Puedes encontrar una copia del libro a través de la tienda de Spirit of Ma’at). Disciplinarnos para darnos un tiempo todos los días para meditar es un esfuerzo constante que no debe ser evitado o minimizado en relación a nuestra naturaleza en despliegue. Los regalos que trae la meditación son demasiados para mencionarlos todos. Pero podemos estar seguros de que encontraremos claridad en nuestro cuerpo y nuestra mente. El propósito de nuestra vida y la dirección aparecerán más enfocados. Y no existe nada en el mundo físico que pueda darnos la experiencia de una profunda paz y comprensión como a través de la meditación.

 

Juicio

Uno de los dones más grandes, así como un obstáculo para nuestro camino es el juicio. En gran parte todos somos juiciosos. Es así como procesamos nuestras acciones en el camino. Somos el juez y el jurado de nuestra vida. Cuando nos quejamos mentalmente de alguien más, realmente estamos hablando de nosotros mismos. Los pensamientos y acciones que encontramos tan desagradables en otros, son realmente un claro reflejo de nuestro comportamiento y de nosotros mismos. Cuando juzgamos a otro, es de hecho un momento de conciencia personal. Las acciones de la otra persona son un espejo de las propias. Reaccionamos siendo sarcásticos, furiosos y aterradores, o una amplia gama de otro tipo de comportamientos. La pregunta que todos debemos contestarnos es qué queremos sentir y el grado en el que estamos dispuestos a luchar por nuestra paz personal. O en otras palabras, renunciar a nuestra paz por alguien o algo sobre lo que no tenemos ningún poder solamente por su comportamiento. Si nos enfocamos en el auto-mejoramiento como una forma de experimentar una Profunda Paz, entonces al retarnos a nosotros mismos en el justo momento en el que juzgamos puede traernos el don de la comprensión personal a través de las acciones y el comportamiento que encontramos desagradable en otros. Por ejemplo, un paso es comenzar un diálogo activo dentro de nosotros mismos preguntando qué es lo que tiene la otra persona que nos crea tan fuerte respuesta emocional. Y cuando la duda llegue, necesitamos ser inquebrantables en el entendimiento de que eso está en nosotros. Al comenzar a dar este paso, lo cual será muy doloroso y lleno de negación, avanzamos un paso más hacia el conocimiento de nuestra verdad. Y en tiempo nos moveremos completamente hacia un lugar en donde nuestra relación con Dios ya no estará nublada por nuestra necesidad de juzgar a nadie ni a nosotros mismos. Este es el regalo del juicio.

 

Cambio

Esta es por mucho la energía que más induce el miedo de todas las que encontramos en nuestro viaje. Inherente al miedo al cambio está el hecho de no saber quiénes seremos si lo hacemos. Tal vez perderemos estatus material, una relación amorosa o cualquier número de preocupaciones basadas en el ego. El grado en el cual permanezcamos cautivos por el problema del cambio es una elección activa. Es una decisión conciente simple. Hay muchas maneras en las que podemos lidiar con el cambio, muchas de las cuales han sido desarrolladas extensamente en escritos durante los últimos veinte años. Pero para nuestro propósito, hay algunos puntos que vale la pena considerar. Los siguientes pensamientos son una serie de preguntas constantes que nos podemos hacer a nosotros mismos. Son las que enfrentamos cuando tenemos un sentimiento incontrolable de miedo que llega con la comprensión. La contradicción es inherente. Por un lado trabajamos desde el centro de nuestras vidas por un cambio. Sin embargo, en la misma respiración, hablando desde el otro lado de nuestra boca, silenciosamente enviamos una oración que dice algo así: “Querido Dios, ¡por favor no cambies nada!”. Primero que nada, hay poder en ese pensamiento. A lo largo del camino, la comprensión que nos llega como un crecimiento de nuestras creencias es que realmente podemos confiar en pedir que algo no cambie. Lo siguiente es el pensamiento activo de si algo debe o no cambiar. Después de todo, podemos sufrir en la ilusión de que una parte de nuestra relación con Dios y nosotros mismos necesita cambiar. Este no es siempre el caso. Y entonces hay un increíble poder en el hecho de decidir que un cambio debe hacerse, o decidir no hacer nada, o incluso decidir esperar un tiempo. Eso es libre albedrío, ¿no crees? Esta es la base de la libertad que separa al reino humano de las otras partes del reino animal. Al final, todos necesitamos comprometernos en un proceso activo para crear cambio en nuestras vidas y continuar con el despliegue de nuestra alma.

Como siempre, sus comentarios y preguntas son bienvenidos.


Stephen Thompson

 

Sobre Stephen Thomson

Steve Thomson es un escritor, maestro, y psíquico, reconocido en los Estados Unidos. Imparte talleres sobre prácticas de metafísica, incluyendo meditación, expansión de los sentidos psíquicos, magia espiritual, el Tarot, y la Kabbala. También organiza y guía viajes a los sitios sagrados alrededor del mundo. Por más de 20 años, Steve ha sido miembro de la Orden de los Rosacruces AMORC y ha sido alumno de la Hermandad de Auto-Realización de Paramahansa Yogananda por más de 10 años. Su libro titulado The Secret Key (La Llave Secreta) está disponible en nuestro sitio web.


Puedes escribirle a Steve a Steve@stephenthomson.net
o visitar su sitio web: www.stephenthomson.net